Chapter One
Capítulo uno
LA IMPORTANCIA DE LA FELICIDAD
¿Sabías que todos estamos programados para ser felices? Resulta que la felicidad es el estado natural del ser humano. Fíjate en los niños. Los niños son bendecidos con una alegría constante y un perpetuo asombro por el mundo alrededor de ellos. ¿Qué ocurre cuando un bebé tiene hambre o no se siente seguro? El bebé comienza a llorar porque desea regresar lo antes posible a su estado innato —la felicidad.
Nosotros no somos nada diferentes a los niños. Cuando no nos sentimos bien, deseamos regresar lo antes posible a un estado feliz. Como es lógico, los adultos no podemos empezar a gritar cada vez que algo nos molesta. Y no podemos esperar a que alguien corra a solucionar el problema. Ahí recae la diferencia principal entre un bebé y un adulto: mientras que los bebés son incapaces de solucionar sus propios problemas, los adultos no tenemos por qué sentirnos inútiles. Tenemos el control necesario para alcanzar nuestra propia felicidad. No necesitamos depender de nadie ni de nada para alcanzarla.
Ahí lo tienen: nuestro deseo de llegar a ser felices proviene del hecho de que la felicidad es nuestro estado natural. Algunas personas que lean esto no lo creerán. Y es porque ya han sido infelices por tanto tiempo que piensan que así es como están destinados a ser. Se han acostumbrado a ser infelices. Creen que ese es su estado natural o, peor aún, que es el estado natural de todo el mundo. ¡Qué equivocados están!
Punto de vista: el poder de los pensamientos positivos
La gente alegre no tiene que esforzarse por serlo. Han aprendido a mantenerse alejados de la infelicidad. Todo radica en su forma de ver la vida, ya que optan por enfocarse en lo positivo y no en lo negativo. En la vida, hay circunstancias y luego hay nuestras reacciones a esas circunstancias. Quizás no podamos cambiar los sucesos de nuestras vidas, pero sí podemos cambiar nuestro punto de vista con respecto a esos sucesos.
El Dalai Lama dijo una vez que el camino hacia la felicidad verdadera llega cuando en esta vida aprendemos a aceptar tanto las experiencias agradables como las desagradables. La mayoría de nosotros tendrá algún día un choque en la carretera o una avería en el automóvil cuando nos dirigimos hacia el trabajo o a un lugar importante. A nadie le agradará, pero no por eso tiene que arruinarnos la felicidad.
A ti te toca decidir:
• Puedes enojarte y darle una patada al automóvil.
• Puedes gritarle al otro conductor.
• Puedes empezar a preocuparte con: “¿Cómo voy a pagar el arreglo?”
• Puedes imaginar consecuencias exageradas: “Me van a despedir por llegar tarde. No podré pagar la hipoteca. Voy a perder mi casa”.
Y así sucesivamente.
Eso es lo que hace la gente que obstaculiza su felicidad. La gente feliz acepta que algo malo ha sucedido, pero no deja que su tranquilidad y su estado de bienestar se arruinen. Si tienen un accidente, lo primero que hacen es asegurarse de que todas las personas implicadas se encuentren bien. Luego dicen: “El seguro se ocupará de todo. Tendré que ir al trabajo en autobús o pedirle a alguien que me lleve mientras me reparan el automóvil, pero ¡está bien! Gracias a Dios que nadie se lastimó”.
Al acabar este libro, tú también aprenderás a facilitar —no obstaculizar— tu felicidad. Sólo tú controlas tu punto de vista, entonces ¿por qué permitir que eventos externos te lleven a renunciar a ese control propio?
EJERCICIO:
¿Cuán feliz eres?
Uno de los psicólogos más famosos que estudia la felicidad desarolló esta breve prueba que mide tu felicidad. Se llama “La escala de la satisfacción con la vida” y fue desarrollada en 1980 por Edward Diener de la Universidad de Illinois.
Lee las frases siguientes. ¿Qué puntuación les darías en una escala del uno al siete?
1 2 3 4 5 6 7
No es cierto Es más o menos cierto Es totalmente cierto
Pregunta Tu puntaje
1. Por lo general, mi vida está muy cerca de lo ideal._______
2. Las condiciones de mi vida son excelentes._______
3. Estoy satisfecho con mi vida._______
4. Hasta el momento, he obtenido las cosas importantes que quiero en mi vida._______
5. Si pudiera vivir mi vida de nuevo, no cambiaría casi nada._______
TOTAL: _____
Resultados:
31 a 35 puntos: Estás sumamamente satisfecho con tu vida
26 a 30 puntos: Estás muy satisfecho con tu vida
21 a 25 puntos: Estás bastante satisfecho con tu vida
20 puntos: Es el punto neutro
15 a 19 puntos: Estás un poco insatisfecho con tu vida
10 a 14 puntos: Estás insatisfecho con tu vida
5 a 9 puntos: Estás muy insatisfecho con tu vida
Los beneficios de la felicidad
La gente feliz suele ser más saludable que la infeliz. Por ejemplo, las investigaciones han demostrado que la gente alegre, más positiva y más optimista tiene mejor salud física, tiene mejor salud mental y disfruta de una vida más larga. En un estudio revolucionario, los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kentucky le pidieron a un grupo de 180 monjas (entre los veinte y treinta años) que escribieran una autobiografía. Sesenta años más tarde, los investigadores examinaron las autobiografías y determinaron que las monjas que habían escrito las autobiografías más positivas —las que detallaban experiencias asociadas con la felicidad, la esperanza, el amor y los logros— vivieron como promedio diez años más que las demás. Ya que las monjas llevan una vida muy uniforme —practican la misma dieta, no fuman ni beben, pertenecen a la misma clase económica y comparten el mismo pasado matrimonial y reproductivo—, los investigadores pudieron concluir que esos diez años adicionales de vida no se debían a que una monja practicara un estilo de vida más saludable que otra. Concluyeron que esos diez años se podían atribuir a la actitud positiva de las monjas felices.
En otro estudio realizado en la Clínica Mayo en Minnesota se determinó que la gente positiva vive más tiempo que la gente negativa. Entre 1962 y 1965, la clínica pidió a 1.100 personas que llenaran una encuesta de personalidad que les otorgaría una calificación de su grado de optimismo. Al examinar a los participantes treinta años más tarde, los investigadores determinaron que los participantes optimistas tenían un 19 por ciento más probabilidades de estar vivos que los pesimistas.
Las investigaciones también han demostrado que la gente feliz tiene menos probabilidades de resfriarse que la gente deprimida o malhumorada. En un estudio de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, los científicos entrevistaron a 334 voluntarios sobre su estado emocional. Luego administraron a cada participante una dosis del virus del catarro. Cinco días más tarde, los científicos determinaron que todos los participantes tenían la misma probabilidad de contagiarse, pero los voluntarios positivos mostraban menos señales y síntomas de enfermedad. Los investigadores concluyeron que las emociones positivas hicieron que estos voluntarios fuesen más resistentes al catarro común y señalaron que eso indicaba que una actitud positiva tiene mucho que ver con la efectividad de nuestro sistema inmunológico.
Vuelve a mirar a la puntuación total que obtuviste en el ejercicio anterior. ¿Crees que tu nivel de felicidad alargará tu vida o la acortará?
Cuanto más feliz, mejor
Las personas felices gozan de una mejor calidad de vida que las que no lo son. Viven mejor. Disfrutan más. Tienen más amigos. Hasta creo que tienen más oportunidades.
A la gente le gusta rodearse de gente feliz. ¿A ti no? ¿No hay una persona en tu trabajo a quien te gusta saludar porque siempre te responde con una sonrisa amistosa? ¿No hay un amigo a quien todos invitan a las fiestas porque cuenta unas anécdotas fabulosas?
¿Qué opina la gente de cada uno de ellos? “¡Qué alegre es!”
Las personas alegres tienen un círculo de amigos más amplio. Las invitan a salir. Conocen gente. Todos se acuerdan de ellas. Y cuando están buscando a alguien para llenar un puesto vacante en el trabajo, las llaman. ¿No te sientes mejor en la oficina cuando estás cerca de una persona alegre, que al lado de una que siempre se está quejando? El jefe opina lo mismo. Por eso, cuando un puesto más alto queda vacante, ¿a quién crees que piensa ascender?
La gente feliz alegra a los demás. Tiene un brillo que ilumina a quienes se le acercan.
Sonríe y ríe más
Haz una prueba. Cuando vayas hoy al mercado y te acerques a la cajera, sonríele amistosamente y dale los buenos días como si de verdad se lo desearas. No pronuncies palabras huecas. Dile con entusiasmo: “¡Buenos días!” Estoy segura de que el 90 por ciento de las veces a la cajera se le iluminará la cara. Quizá estuviera recostada sobre la caja, cansada y esperando el fin de su turno para irse a casa. Ahora tu sonrisa le dará energía. Te responderá con una sonrisa, no porque se sienta obligada, sino porque lo desea.
Por supuesto, quizá le dieron una mala noticia y existe poco que pudiera animarla. Sin embargo, casi siempre la gente responderá a una sonrisa verdadera.
Y verás que cada vez que lo hagas y te responden con una sonrisa, te dará energía.
La verdad es que ni hace falta que te devuelvan la sonrisa para que se te suba el ánimo. El simple hecho de sonreírte a ti mismo, sin tomar cuenta de quién esté a tu alrededor, te hará sentir más feliz. Has visto a gente hacerlo: una sirvienta doblando una sábana y sonriendo alegremente. Puedes pensar: “Debe de estar enamorada”. Lo está, pero no necesariamente de alguien. Está enamorada de la vida. Sabe cómo alegrarse con los placeres simples. Sabe cómo disfrutar del aroma fresco que se desprende de una sábana limpia. En vez de preocuparse por todo lo que le queda por hacer, ya sea limpiar el suelo o cocinar, se queda absorta en el momento.
Algunas veces ves gente así cuando vuelves a casa del trabajo. Por un lado observas a la gente cansada, pensando todavía en el cliente que llegó de mal humor y protestando. Pero por otro lado, están aquellos que se dejan llevar por el vaivén del autobús, con caras llenas de tranquilidad y satisfacción. Hay gente alegre que puede disfrutar del movimiento durante el trayecto a casa. Están disfrutando del momento.
Otros aprovechan la ocasión para reflexionar sobre algo bueno que les sucedió durante el día: sobre alguien que les dijo lo precioso que tenían el pelo, sobre el pastel de cumpleaños que le van a hornear a su hijo que está por cumplir cinco años el sábado, o sobre lo feliz que se va a poner el niño cuando le enciendan las velas. Son personas que aprovechan el momento para meditar sobre cosas alegres y dejan que la energía positiva los inunde. Están recargando las pilas con felicidad.
¿Cuándo fue la última vez que estuviste sentado solo, esperando el autobús, leyendo un libro o cocinando y sonreíste?
EJERCICIO:
Sonríe y ríe más
Todo el mundo puede sonreír más. Todos. A continuación te propongo un ejercicio que te ayudará a aprender cómo. Puedes hacerlo en casa, en el autobús o durante un receso en el trabajo.
Siéntate. Ten a mano un cuaderno y un lápiz, aunque no los vas a utilizar enseguida. Primero, colócalos a un lado y siéntate.
Cierra los ojos y recuerda algo que te ha hecho sonreír o reír. Puede ser aquel momento de la mañana, cuando tu niña te sonrió al despertarse. Puede ser el cachorro que viste jugando con una pelota mucho más grande que él, tratando sin éxito de atraparla con los dientes. Puede ser el chiste tan gracioso que te contó tu primo el fin de semana pasado que te hizo llorar de la risa. Puede ser cualquier cosa.
Lo importante es que, sea lo que sea, lo recuerdes con lujo de detalles. Cuando viste a tu hija subiendo al autobús escolar con la mochila a la espalda. Cuando se sentó junto a la ventana y volvió la cabeza para verte y te dio una sonrisa de oreja a oreja.
Probablemente estés sonriendo ahora al recordarlo. Disfrútalo. Siente cómo se tersa la piel de tus mejillas y los labios se te abren hacia los lados. Nota cómo te sientes mejor por dentro. Sin prisa alguna. Cuando termines, anota: la sonrisa de mi hija. El cachorro jugando. El chiste de mi primo.
Siempre lleva la lista contigo. Trata de anotar algo nuevo por lo menos una vez al día. Entonces, al menos una vez al día, preferiblemente al despertar, sácala y léela. Las anotaciones te harán sonreír. Y esa primera sonrisa te preparará para sonreír más a lo largo del día.
Viviendo en el presente
Como seres humanos, pensamos demasiado. Podemos estar observando algo hermoso —un río, un niño— y podemos saltar al disgusto que tuvimos con nuestros hijos o en el trabajo. Todo eso en menos de un minuto.
Nos hemos acostumbrado a pensar de forma indisciplinada. Sin completar un pensamiento, nos vamos al siguiente y así sucesivamente. Eso nos va causando una serie de sentimientos, inclusive de ansiedad, que nos pueden paralizar o hacernos pensar que no es posible que podamos resolver todos esos problemas. ¿Cuánto tiempo pasas preocupándote por lo que pasó ayer en el trabajo? ¿O lo que dijo tu suegra? ¿Cuánto tiempo pasas preocupándote por lo que tienes que hacer el lunes cuando llegues al trabajo, a pesar de que es sábado? ¿O por el examen de inglés? ¿O por lo que tu pareja va a decir cuando le digas lo que le pasó al auto?
Todo el mundo lo hace en mayor o menor grado, pero todos estos pensamientos son obstáculos a la felicidad.
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Excerpted from Los 7 pasos para ser m?s felizby Dr. Isabel Excerpted by permission.
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